Consejos para iluminar una habitación

Consejos para iluminar una habitación

Todas las habitaciones necesitan una variada gama de iluminaciones: Iluminación ambiental o de fondo, iluminación para primeros planos o una iluminación para resaltar puntos concretos. Una iluminación adecuada puede cambiar cualquier habitación y mejorar su atmósfera. De la misma manera, nada hace que una habitación dé mayor sensación de anticuada y fría que una mala iluminación. Por eso, antes de comenzar a decorar cualquier espacio, conviene planificar, detalladamente, la distribución de la iluminación.

Antes de comenzar a planificar cómo iluminar un cuarto, conviene hacerse algunas preguntas: ¿Donde irá el mobiliario? ¿Puedes instalar enchufes en el suelo, bajo las mesas, de forma que evites la triste visión de cables en tu habitación? ¿Qué función tendrá la habitación que se va a decorar: Será, principlamente, para uso diurno o nocturno? ¿Es para estudiar o para jugar con los niños?

Una vez solventadas estas cuestiones, se puede comenzar a pensar cómo iluminar un espacio. A continuación, detallamos una serie de consejos que pueden servir de orientación:

  1. La luz de suelo es algo que la gente ama u odia, pero es, sumamente, funcional en determinadas ocasiones. Por ejemplo, en habitaciones que tienen abundante luz natural, la luz de suelo ayuda a crear un ambiente especial al anochecer al generar un suave resplandor. Esto es, sumamente, recomendable en recepciones o salas de cena.
  2. Los focos de luz pueden ser interesantes cuando se utilizan en los rincones de una habitación, donde normalmente no suele haber luz. Puedes instalar 2 interruptores diferentes de forma que las lámparas de techo estén en un circuito diferente al de los focos. La abundancia de focos en el techo da una sensación poco estética y, además, el exceso de luz puede cansar. Esto puede solucionarse con un regulador de luz para cambiar la intensidad de la luz, creando una atmósfera al gusto de cada uno.
  3. La iluminación es fundamental a la hora de generar la atmósfera adecuada en un comedor. La luz debe ser sutil, pero alegre. Cualquier luz de techo que no sean candelabros no es recomendable e, incluso, estos últimos deberían ser instalados con reguladores en el interruptor, da cara a poder jugar con diferentes intensidades de luz
    según la ocasión. Habrá que moverse entre 2 polos: Si la habitación está, demasiado, oscura los comensales no podrán ver, con precisión, qué es lo que están comiendo. Si la luz es, demasiado, intensa, se puede estropear la atmósfera de la habitación, además de resaltar determinadas facciones de los comensales y darles un cierto aspecto de deterioro.
  4. Siempre, en cualquier habitación, es recomendable tener la posibilidad de alternar diferentes niveles de intensidad de luz. Una solución para crear ese juego de intensidades son las lámparas de mesa y las lámparas integradas en cuadros y en las paredes. La luz indirecta, desde una pared, es una manera interesante de crear una atmósfera concreta en cualquier habitación. Otro punto desde el que iluminar una habitación pueden ser las estanterías. Se pueden esconder las bombillas en cavidades dentro de la estantería e Iluminar los libros, mediante una luz LED. De esta forma, se genera una luz desde arriba, o abajo, iluminando el contenido de la estantería y generando luz para toda la habitación, sin dar calor a los comensales.
  5. Puede ocurrir que una sala de estar tenga diferentes tipos de asientos y, cada uno, necesite tener su propia iluminación. Un sofá, por ejemplo, puede requerir “luces de biblioteca” elegantes, pero prácticas para proporcionar una buena luz para la lectura, mientras que los sillones se pueden iluminar con lámparas de suelo.
    El problema de depender, exclusivamente, de lámparas de mesa y de pie para un esquema de iluminación es que el 90 por ciento de las lámparas necesitan pantallas. Esto hace que haya que calcular la cantidad de tonos que una habitación puede soportar sin convertirse en una tienda de lámparas. Las pantallas son como los zapatos y los bolsos de la casa: los zapatos correctos pueden mejorar una indumentaria, pero si tienes los zapatos equivocados, puedes estropear el traje más elegante.

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